Presiona ENTER para ver los resultados o ESC para cancelar.

Cuando te moris se ve todo negro

Tiempo de lectura: 3 minutos

Cuando iba a primero o segundo año de la primaria viví una experiencia bastante traumática. Aunque hoy a la distancia no recuerdo exactamente qué fue lo que pasó y tengo la sensación de que fue solo un pequeño incidente que terminó en el reto de la directora del colegio donde asistía, no puedo evitar tener el sentimiento de que la pase muy mal y que algo cambiaba para peor.

Quizás tengo esa sensación por lo que sí recuerdo claramente, que son las consecuencias del hecho, lo que viví esa misma noche:

Fue la primera vez que pensé en la muerte.

Es que ahora lo sé, cuando uno sufre cierto acontecimiento que lo angustia o está pasando por un momento difícil, tarde o temprano piensa en la muerte en alguna de sus formas. A mí me tocó pensar en ella por primera vez en mi vida a los seis años.

Y ese hecho que hoy me parece ridículo, gracioso e irrelevante, fue el primer disparador para pensar en la muerte. Recuerdo estar a la noche en mi habitación acostado sin poder dormir , repasando los acontecimientos de ese día, y con miedo. Porque la cara de la directora me daba miedo y más si la recordaba gritándome. Si bien la habitación no estaba del todo a oscuras porque entraba la luz del pasillo por la puerta entre abierta, me costaba no quedar sumergido cada vez más en la obscuridad de mis pensamientos. Como en una pesadilla, la situación se ponía cada vez peor.

Gracias a la combinación de todos estos recuerdos y sensaciones terminé pensando en la muerte. Entonces me dije a modo de conclusión que eso debería parecerse mucho a la muerte.

“Esto es lo que pasa: cuando te morís se ve todo negro”

Si entendemos al negro como la nada, de lo que me di cuenta en ese momento es lo que hoy se lee como “de la nada venimos y hacia la nada nos dirigimos”.

Es un pensamiento que sin importar como se exprese lo deja a uno bastante en el aire. En ese momento, con seis años de edad y al no poder darle un cierre o pensar en una solución o al menos entenderlo, lo único que me quedó fue llorar. Y lloré desconsoladamente por algún tiempo hasta que me canse y me dormí.

Ayer, veinte años después de aquella noche, también acostado sin poder dormir y también sumergido en la obscuridad, continué ese pensamiento precoz y le dí un cierre a la conclusión que había apresurado a los seis.

Cuando te morís se ve todo negro, porque los sentidos no existen en esa dimensión. Tu única guía es la imaginación que se alimenta de la creatividad con la que viviste. Si mientras viviste lo hiciste sin usar nunca la imaginación y te resignaste a usar la de otros vas a sufrir bastante el hecho de tener la eternidad por delante. La oscuridad será cada vez más profunda y te será muy difícil salir de un estado cada vez más uniforme, monótono y aburrido. Vas a sentirte por lo tanto infinitamente desdichado y miserable hasta que el arrepentimiento lo ocupe todo.

Si por el contrario viviste plenamente, jugando con las palabras, atravesándote en pensamientos y reflexiones, sumergiéndote en posturas diferentes, actuando de mil formas distintas incluso ante los mismos escenarios, cambiando de roles hasta agotar posibilidades, exprimiendo las ideas, contraponiendo virtudes, conceptos, valores, costumbres y creencias, creando y decidiendo tu propio camino, es así que entonces y solo entonces vas a poder soportar la muerte. Incluso la vas a poder soportar en vida.

Para ser sincero, vas a poder soportar la vida, tu vida, ahora mismo.

Comentarios

Deja un comentario