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Decidir antes de emprender, o cómo aprender a emprender

Aprender a decidir. Este es el primer y más importante paso para emprender. Y si bien no es fácil, requiere solo de tiempo libre y reflexión.

Muchos prefieren empezar por el final, y es que a veces es inevitable, la ansiedad y la esperanza nos superan. Algunos empiezan a pensar (que no a decidir) en cuánto van a tener que invertir, cuánto van a ser sus ingresos, cómo serán los mejores procesos, o peor, empiezan directamente por realizar acciones que solo derivan en  malgastar su tiempo y dinero.

Antes de estos planteos que tienen que ver directamente con el emprendimiento que estás decido a encarar, la primera pregunta que deberías hacerte es la del por qué.

¿Por qué vas a invertir tus recursos (tiempo, dinero, energía) en un emprendimiento propio?

Porque en definitiva es eso, lo que invertimos en un emprendimiento son nuestros propios recursos, que a su vez son limitados. Y atento que si pensas que los estas perdiendo o gastando ya arrancaste con pensamiento negativo.

Esta pregunta no debe asustar, no pretende generar miedo al fracaso o a los errores, si no todo lo contrario. Tiende a buscar una respuesta que nos motive, que nos de seguridad y que se presente en los peores momentos como motor para seguir adelante.

En todo emprendimiento existen momentos difíciles, lo cual no significa que convivas con el fracaso o que las cosas salgan siempre mal, pero tampoco podemos pretender que todo funcione a la perfección en todo momento.

No nos engañemos, está más que probado que es un camino cuesta arriba de crecimiento constante, y por esa razón los momentos (en el mejor de los casos) siempre se superan. Sin embargo no estamos exentos de sufrir una caída importante en cualquiera de nuestros frentes.

Si ese momento llegase, puedo asegurarte que en lo único que vas a poder apoyarte es en tu propia convicción de por qué estás haciendo lo que estás haciendo. En tu propia respuesta por la cual tomaste la decisión de emprender ese proyecto.

La respuesta depende de cada uno y de cada emprendimiento en particular. Mi respuesta más frecuente es que lo hago para ser libre en el sentido más amplio de la palabra, y es una respuesta que por lo general está detrás de todo lo que hago en la vida.

Algunas otras motivaciones muy claras que tuve a la hora de emprender fueron:

  • Aumentar mi exposición (incrementar mi influencia)
  • Sumar experiencia (mejorar mi reputación)
  • Aprender (ampliar mis conocimientos)
  • Generar más ingresos (mejorar mi libertad económica)
  • Incomodarme (lanzarme a nuevos desafíos y aventuras)
  • Divertirme (escaparle al tedio)

De ninguna manera tienen un orden de prioridad específico y en varios casos fue una combinación de distintas motivaciones.

Lo importante es que desde que me pregunto por el por qué, siempre tengo claro lo que me motiva a sumergirme en nuevos proyectos, ya que me permite levantarme al caer, medir al avanzar, alegrarme al lograr objetivos, y salirme sin remordimientos si no funcionan.

Más allá del dinero

Un emprendimiento en términos de negocios es muy simple, se trata simplemente de generar dinero, y eso es lo primero que tenes que tener en claro.

Todo lo romántico que se puede decir al respecto sólo funciona si realmente se generan ingresos suficientes. De lo contrario no vas a tener un negocio ni vas a poder ser libre.

Lo paradójico es que si no tomas buenas decisiones desde el primer momento y si no sos capaz de sostener tu emprendimiento y de realizar esfuerzos por él, entonces nunca vas a llegar a ganar dinero tampoco. Y lo que es peor, nunca vas a llegar a realizar tu objetivo.

Por eso es tan importante empezar con el fin en mente, que consiste en elaborar un enunciado de la misión o filosofía personal. Se centra en lo que uno quiere ser y hacer y en los valores o principios que dan fundamento a nuestras acciones.

 

Decidir tu modo de vida

Antes que nada, si alguno se sorprende que mezcle “el trabajo” con “la vida”, para ahorrarme palabras les recomiendo que lean este artículo del diseñador Tobias van Schneider.

Luego de responder la pregunta fundamental, debemos ser conscientes que emprender en serio es, en definitiva, cambiar un modo de vida determinado.

Es importante tener en cuenta que la motivación deriva en un camino de progreso infinito, que nos lleva inevitablemente a un cambio de paradigma de nuestra propia vida.

Por eso no es lo mismo emprender un negocio abriendo un Restaurante que vendiendo ebooks online. Porque desde el principio cada emprendimiento conlleva recursos muy diferentes, procesos completamente distintos y un entorno sin comparación.

Al que abra el restaurante es muy probable que le lleve mucho tiempo poder dejar el negocio “solo” o controlarlo a distancia, algunos nunca lo logran (o no lo quieren lograr). Mientras que el vendedor de ebooks puede desde un primer momento trabajar desde cualquier parte del mundo.

Nuestro amigo del restaurante va a estar rodeado siempre de gente y tendrá muchos empleados a cargo. El escritor puede trabajar perfectamente en solitario y automatizar todos sus procesos de venta.

Podría seguir dando ejemplos pero creo que la diferencia es clara, incluso dentro de los emprendimientos digitales hay muchas diferencias.

Es importante poder verlas, pero más lo es ser conscientes entre las micro-diferencias, que son las que ahora mismo no nos interesan, y las macro-diferencias que son las que desde una primer momento van a delimitar nuestro modo de vida.

 camino-de-vida

Emprender es empezar a decidir

Al margen de todas las definiciones que existen del termino y aunque está tan gastado por estos días, es una palabra que tiene mucho peso, que marca una diferencia importante y que demuestra una actitud claramente contrastable entre los que la empelan y los que no.

Para mí emprender es empezar a decidir porque desde un primer momento significa cambiar, evolucionar, independizarse, valorarse más allá del dinero.

Todo eso en su conjunto no puede resultar más que en una enorme evaluación y decisión sobre nuestra propia vida.

Otra cosa es si nos va bien o mal, si logramos nuestra versión del éxito o no, las maneras de hacerlo y los proyectos en sí, porque, aunque todo sea un desastre, el cambio (el click) ya está hecho y tu vida nunca volverá a ser la misma.

No son pocas las decisiones que uno tiene que tomar desde el momento en que se decide a emprender. Cada pregunta que surge de ahí en adelante es un mundo de posibilidades.

 

Algunas preguntitas

Dejemos de lado un poco el existencialismo que tanto me caracteriza y demos lugar ahora sí a la catarata de preguntas que le siguen al anterior proceso de reflexión.

Intentaré ser lo más verborrágico posible y sin filtrar demasiado lo que se me viene a la mente, te voy a lanzar preguntas como si fuera un amigo con el que estás tomando una cerveza…

El tiempo, para mí siempre adelante, es un factor esencial en nuestro modo de vida: ¿Cuánto tiempo te va a llevar desarrollar tu emprendimiento? ¿Cuánto en alcanzar los primeros objetivos y metas? ¿Cuánto tiempo vas a tener que invertir para mantenerlo?

El conocimiento que tengas (o no) sobre lo que quieras emprender va a determinar la cantidad de pasos previos o caminos alternativos que debas tomar para cumplirlo ¿Qué vas a tener que aprender? ¿Cuán determinante es tu ignorancia al respecto? ¿Cómo vas a educarte de acá en adelante?

¿Qué vas a tener que hacer dentro de tu emprendimiento? ¿Qué tareas? ¿A qué vas a tener que acostumbrarte? ¿Sabes delegar?

¿Dónde se puede llevar a cabo tu trabajo y tu negocio? ¿Con quién? ¿Tu familia o tus amigos va a colaborar? ¿De qué forma? ¿Se acostumbraran a tu modo de vida?

¿Cuánto necesitaras invertir? ¿Vas a ganar lo suficiente? ¿Cuánto pretendes ganar? Mejor dicho, qué vida queres vivir? ¿Pensabas hacerte rico? ¿Te conformas con tener para comer y salir a divertirte?

¿O pretendías costearte viajes por el mundo? Pero y ¿Cada cuánto pensabas viajar? ¿Y con tu familia, novia, amigos, qué vas a hacer? ¿Vas a poder trabajar desde la playa?

 

Podría hacer muchas más, probablemente nunca sean suficientes. La idea era demostrarte cómo afecta cada variable que agregamos a nuestro pensamiento y genera un sin fin de micro decisiones.

La verdad es que no tiene por qué ser algo complicado, quizás a muchos les resulte un ejercicio fluido responder a cada una de ellas, pero no podemos negar que es un entramado complejo, ya se trata nada más y nada menos que de diseñar nuestra propia vida.

¿Qué tipo de vida queres llevar?

El lugar al que nos llevan todas estas preguntas puede resumirse en una única pregunta final que engloba a todas las anteriores.

Quiero que sólo pienses en qué tipo de vida queres llevar. Rodeado por quiénes, en qué lugares, con qué comodidades, de qué manera, con qué rutina, haciendo qué y para quién, sintiéndote cómo.

Cada momento de la vida tiene una respuesta diferente, por lo que da igual la edad que tengas o el momento que estés pasando, no pretendo con esto hacer un modelo de producción para diseñar tu vida, simplemente darte un punto de partida para entender TU momento de la vida, en ESTE mismo momento.

 

Mi motivación para hacer este post es haber consumido hasta el hartazgo historias de gente que emprende simplemente porque está de moda, o porque tienen las ganas pero no sabe qué hacer, o que creen que emprender es sinónimo de forrarse y no trabajar nunca más.

Todas esas historias terminan mal.

Por el contrario mi objetivo es acompañarte en cada decisión brindándote mi propio punto de vista, basado en mi propia experiencia, para que puedas ponerte en múltiples zapatos a la vez y revalorizado, volver nuevamente a tu realidad.

 

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