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¿Te pasó?

Tiempo de lectura: 2 minutos

La verdad es que ya no se bien como llegue al siguiente video, los cambios fueron muy rápidos. A ver…

Estaba navegando en Internet cuando recibí un mail en mi bandeja de Gmail que contenía varios enlaces. Uno de ellos me llevó a una publicación de un grupo en LinkedIn que a su ves contenía otro enlace. Este me lleva a una entrada un sitio web llamado hellooo que contiene un video, que me llevó  finalmente a Youtube y obviamente fue entonces cuando comencé a ver el video que me impulsó a escribir esta entrada. El circuito pareciera terminar ahí pero podemos mencionar que este post puede ser compartido y así sucesivamente.

Puede que a esta altura el lector se pregunte a donde quiero apuntar, ademas no estoy descubriendo nada. Pero lo que quise demostrar con el párrafo anterior es la velocidad de cambio de Internet, la velocidad con que nos movemos en Internet, y la forma en la que obtenemos información. De la misma forma y con la misma velocidad también nos comunicamos. Es decir que no tenemos que invitar a una persona por teléfono, después esperarla en nuestra casa, preparar algo para cuando llegue (aunque más no sea el mate) y posteriormente relacionarnos y finalizar el encuentro con los protocolos de despedida. En Internet un amigo o un familiar es un icono, un puntito verde o rojo, y así como llega se va, en un milisegundo. Todo este poder nos genera abstracción, nos aleja de la realidad y pasamos a vivir en una realidad virtual. Si ya vivimos inmersos en nuestro propio mundo, el mundo del hombre, del ser humano en si mismo, ahora tenemos otro dentro de este, y ese es el mundo digital.

Ahora simplemente les dejo con el video donde comprobaran que lo que refleja muy probablemente les pase a ustedes mismos o a alguien de su entorno diariamente o incluso en este mismo momento.

 

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